El drama de la ropa arrugada en Lisboa
Lisboa es hermosa, pero su clima no tanto. Cuando la llovizna llega sin avisar y la humedad se instala en cada rincón, el cesto de la ropa sin planchar cobra vida propia. Para quien gestiona un alojamiento local, esa pila de sábanas, fundas de almohada y toallas es el enemigo silencioso de las buenas reseñas. Y tú, anfitrión, lo sabes bien: un huésped que encuentra una sábana arrugada no elogiará la vista sobre el Tajo.
Planchar es la tarea que más odias. Es el ... (total 10668 chars)
