Olvida el clima. Lisboa está hirviendo, sí, pero no es (solo) por los 33 grados que se sienten. La ciudad bulle de actividad, de planes, de una energía que vuelve las tareas domésticas aún más irritantes. ¿Quién quiere estar encerrado en casa planchando camisas cuando hay un derbi de la Segunda Circular a la vuelta de la esquina, un ciclo de cine en el Nimas o la eterna duda existencial entre ir a la Trafaria en el nuevo barco o quedarse en la ciudad?
Nadie. Y los números no mienten. Las búsquedas de "lavandería autoservicio..." (total 11437 chars)
