¿Conoces esa camisa de lino que compraste en Feira da Ladra y te prometiste que duraría para siempre? O la americana que usaste en la última conferencia en LX Factory y que ahora tiene una mancha misteriosa con el mapamundi de tu almuerzo? Pues bien, la ropa buena no se estropea sola — eres tú quien la mata lentamente con un amor inapropiado y un ciclo de centrifugado demasiado entusiasta.
La tendencia no miente: las búsquedas de limpieza en seco se han disparado un 134% en Lisboa. Y no es casualidad. Entr...
