Introducción: 37 grados, una tabla y cero paciencia
Lisboa está que arde. Literalmente. Los termómetros ya marcan 37°C y lo único que apetece hacer es extender una toalla en la terraza y fingir que el calor no existe — preferiblemente con una bebida fría en la mano y el ventilador al máximo. Pero alguien tuvo la idea de dejar un montón de ropa limpia mirándote, esperando la plancha. Y lo único que esa ropa conseguirá, si insistes en plancharla, es convertirte en un charco de sudor ... (total 10079 chars)
