Introducción
Hace calor. Mucho calor. De ese que derrite los adoquines de la Plaza del Comercio y convierte cualquier terraza en un invernadero de cristal. Estamos en plena ola de calor, con Lisboa alcanzando los 38°C, y hay una víctima silenciosa de esta canícula: la tabla de planchar. Sí, esa que está apoyada en la esquina, acumulando polvo, mientras tú miras el cesto y suspiras. No estás solo. De hecho, esta semana ya hemos recibido 14 solicitudes de vecinos del barrio que empezaban con la frase: «no aguan...
