Introducción
Lisboa tiene un encanto especial cuando llueve. La luz se vuelve apagada, las casas mojadas adquieren un brillo melancólico y las calles estrechas se convierten en pequeños ríos. Pero dentro de casa, el escenario es mucho menos poético. El tendedero parece una instalación de arte contemporáneo que lleva tres días sin secarse, las camisas cogen un olor a humedad ligeramente ofensivo y la plancha acumula polvo porque, seamos honestos, nadie quiere hacerlo.
Nosotros, en IroningHero, entendemos el drama. Somos los héroes que ...
