Hay un momento en la vida de cualquier negocio en que el montón de ropa por planchar deja de ser una molestia y se convierte en un problema logístico. Para la mayoría de los alojamientos locales, restaurantes con uniformes o tiendas de ropa de segunda mano en Lisboa, ese momento ha llegado discretamente — y los datos muestran que la demanda de planchado y limpieza en seco se ha disparado más de un 96% y un 136% respectivamente frente a la media del año pasado.
Pero este artículo no va de números. Va de Cláudia, anfitriona de un AL y...
