¿Alguna vez te has encontrado haciendo scroll en Instagram y te has detenido, hipnotizado, ante la foto de una habitación impecable? La ropa de cama parece estirada con un nivel láser. Las toallas, dispuestas como cisnes de algodón, no tienen ni una sola arruga. Suspiras. Quieres ese apartamento. Te apresuras a reservar.
Ahora, la pregunta del millón: ¿qué te hizo parar? No fue un nuevo filtro de Instagram. No fue una canción viral. Fue la prueba visual e innegable de un estándar de calidad. Fue el "antes/después..."
