Imagina a María. Anfitriona de un alojamiento local en Alfama, con una vista impresionante y una lavadora que nunca para. Esta semana, su calendario parece el marcador de la Primeira Liga: check-in de un grupo de aficionados del Sporting el jueves, salida el sábado por la mañana, y justo después entra una pareja que viene al Concurso de Pegas en el Campo Pequeno. Todo esto con 30 grados a la sombra y una humedad que hace que la ropa no huela a nada.
A María no le importa planchar. De hecho, y...
