La semana pasada publicamos una foto que hizo más ruido que una lavadora desequilibrada. Mostramos un cuello amarillento por el sudor — de esos que parecen pintados con mostaza caducada — y el resultado final después de nuestra intervención. El antes y el después. Tres veces más engagement que cualquier otro contenido que hayamos compartido. Tres. Veces.
¿Por qué? Porque el calor de 31°C que azotó Lisboa está derritiendo todo lo que se mueve, y las camisas están empezando a p...
